Internet y la música

Si un tema está de moda día sí y día también, es el pirateo de música y películas con el empleo de Internet como medio, derechos de autor, SGAE, y demás cuestiones relacionadas con este tema. Este post no pretende ser un alegato a favor o en contra de la piratería, o enfrentar posturas cualquiera que sean éstas. Simplemente quiero dar una opinión desde un enfoque general de marketing al asunto de la músca.

Una de las máximas del marketing es adaptar el producto o servicio a la necesidad del cliente, incluso tener ésto en cuenta cuando aún el producto no existe. Atendiendo a este sencillo principio mercantil, podemos concluir claramente que la música, concretamente la forma de comercializarla, nunca ha estado más cerca del consumidor que ahora. Lo diré claramente: el formato CD no se adaptaba a la necesidad del consumidor, sino que era el consumidor el que tenía que adaptarse a la forma de ofrecer esa música, además, pagando un coste alto por ella y siendo un porcentaje elevado de ese producto motivo de insatisfacción para el consumidor, ya que por lo general, en un CD no todas las canciones gustan. La única forma de hablar y opinar hasta ahora del consumidor se reducía a comprar o no un CD, o acudir o no a un concierto, y poco más. Ahora, el consumidor tiene el poder: decide si una canción o dos, o todo un disco; decide el formato, se lleva la música donde quiere, la combina, distribuye… esta conducta confirma que la música debe ser algo universal, al alcance de todos, manejable, transportable, configurable. La música juega de lleno con las emociones del consumidor, y reducir todo esto tan importante a un CD, es despreciar las posibilidades de este negocio.

Sugiero a los que se dedican al negocio de la música a observar y escuchar a los consumidores, y preguntarse el porqué de tanta descarga de música por Internet y pérdida de ventas “legales” en las tiendas de discos, en vez de tratarles como delincuentes. Y no vale como respuesta “lo hacen sólo porque es gratis”, pues no todo lo gratis en Internet gusta y se descarga. Me alegraría ver un día que muchos artistas, discográficas, productores, etc., dedican al menos un 10% del esfuerzo que emplean en quejarse, en escuchar, ver, analizar, preguntar y de una vez por todas, rediseñar este negocio adaptándolo al comprador de música.

El mp3 y su facilidad de uso, los reproductores pequeños y manejables de formatos como el anteriormente citado, la consecución de música en cuestión de segundos desde casa, la facilidad de búsqueda de información en Internet sobre lo que escuchamos, mucho valor añadido, y muchas revoluciones tecnológicas paralelas, han supuesto que uno esté más a gusto que nunca consumiendo música. Ésto no ha hecho más que empezar.

Ya basta de demonizar a Internet. Internet sólo es el medio en el que los que tienen el poder, es decir, los que compran, han logrado opinar claramente que la música debería de estar más al alcance de todos, sin tanto intermediario. El público no tiene por qué entender el esfuerzo que supone la grabación de un disco, simplemente hay que ofrecerle lo que le gusta, abriéndole un abanico de posibilidades, y punto. No podemos olvidar que si no fuera por la descarga de música en Internet -y ésto es sólo un ejemplo-, aún seguiríamos comprando CDs sin libreto, repletos de canciones malas y en cajitas ridículas de plástico, y todo, por casi 20 euros (o más), y la música es mucho más que eso. ¿No creen? Esta vez le toca a la industria adaptarse al consumidor, y no al revés. El que tarde más de la cuenta en entenderlo, o simplemente no lo haga, se quedará en el camino.

¡Ah! Aprovecho para expresar otra opinión personal en tres palabras: NO AL CANON

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