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Telecinco: el dinero por dinero
Poner cortapisas al ánimo de un usuario de compartir algo que le gusta, es de las mayores estupideces que se pueden dar en el mundo empresarial. Ni siquiera es un marketing mal hecho: NO es marketing. Lo hacen, por ejemplo, los anclados en el vinilo y enriquecidos directivos de la industria discográfica, y para seguir el ejemplo, Telecinco.
Telecinco no es precisamente un ejemplo de moral ni de calidad artístita, y ahora resulta que le molesta que sus televidentes compartan con otros, contenidos de la cadena, con la productividad que, bien gestionada, ello puede conllevar. Lo que no quiere la cadena es que un tercero se beneficie de ello sin que ésta vea una compensación económica a cambio. ¿Esto de emitir trozos de programas como excusa para poner publicidad, no lo hacen ya con los famosos programas de zapping?
Ya hablé de esta polémica en un post anterior, pero es que resulta fundamental saber en qué momento sobran los recelos empresariales, el dinero por dinero, los derechos de autor, etc., en beneficio de los usuarios, lo que a la larga traerá mayores beneficios, ya que estaremos beneficiando que los propios usuarios ajusten los productos y servicios a sus necesidades, lo que los hará más atractivos para el gran público. Son los usuarios los que han dicho que quieren música fácil de conseguir, que se pueda compartir, llevar por la calle, y que suene sin necesidad de estar cargando con un formato molesto -eso sí, que enriquece a los de siempre-.
Mi enfado en estos casos, créanme que me dura poco, pues al final aparece mi confianza en que los que no ven en Internet una oportunidad sino máquinas del demonio que van a acabar con todos, terminarán perdiendo; sólo los que se adapten, saldrán ganando. Internet no es una dictadura que seguir sí o sí, es un canal de comunicación directo con los consumidores, y a ellos debemos ajustar al 100% nuestros servicios, esta vez, sí o sí.
Crear comunidad en torno a la marca, al producto, al servicio… No favorecerlo es igual a fracaso seguro.