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Mejor una experiencia que un objeto
2009 fue un año en el que se alcanzaron conclusiones interesantes en materia de psicología social y otras disciplinas íntimamente ligadas con el neuromarketing. Una de ellas fue una confirmación más de que las experiencias son claves a la hora de alcanzar al consumidor y la fidelización del mismo.
Ryan Howell (profesor asistente de psicología en la San Francisco State University) presentó a principio del pasado año el resultado de un estudio realizado a 154 personas de alrededor de 25 años que habían adquirido un producto en los tres últimos meses, que podía ser un objeto o una experiencia. En tiempo de crisis, miramos con lupa dónde invertir nuestro dinero cuando se trata de algo que previsiblemente nos causará algún tipo de satisfacción. La pregunta es: ¿mejor adquirir un objeto o vivir una experiencia? ¿Una nueva tarjeta de memoria extra para nuestra cámara de fotos digital o ir al cine con nuestra pareja? ¿Comprar un nuevo portátil o hacer un viaje con los amigos? Pues bien, a largo plazo las experiencias nos hacen más felices que los objetos, pues el bienestar ante la adquisición de algo material se desvanece en poco tiempo, mientras que las experiencias perduran. En la compra de un producto tangible, la satisfacción del elemento adquirido, por lo general, dura de seis a doce semanas como promedio.
Lógicamente, no es cuestión de renunciar a la compra de objetos que nos pueden aportar bienestar; de hecho, cuando la elección es inteligente, puede hacernos felices de forma puntual pero repetitiva durante un largo periodo de tiempo. No obstante, ahondando en el tema de las experiencias, en este estudio casi todos los participantes se declararon satisfechos con lo que compraron, pero cuando la inversión daba lugar a una experiencia, la satisfacción no sólo resultaba cosa del momento de la compra, sino que permanecía y se retomaba tiempo después simplemente recordándolo. Uno de los factores determinantes que graban en nuestra memoria la experiencia vivida, es el compartirla con seres queridos. Tal y como lo definieron los participantes, las experiencias causan “sensación de vitalidad”.
Fuente: link proporcionado por el blog de Neuromarca (Sergio Monge)