Durante esta semana y a través del estudio de un proyecto de desarrollo para un cliente, he recordado los difíciles pasos a dar para llegar a ser ‘emprendedor’. Cierto es, y estoy convencida de ello, que todo aquel que tiene firmeza en la consecución de su objetivo empresarial, acaba encontrando el medio o la puerta entreabierta (no suelen haber puertas abiertas de par en par) donde o bien te den la posibilidad de empezar, o te faciliten las cosas para hacerlo.

Mi andadura empresarial fue bastante accidentada en un principio, cambiando mi suerte después. Eran los inicios, y se abría paso una etapa en la que la estabilidad y consolidación de la empresa eran objetivos prioritarios, pero no exentos de dificultad. En determinadas ocasiones estuve a punto de tirar la toalla y optar por un camino más fácil: buscar un empleo en el mundo de la administración o simplemente un puesto de trabajo en la empresa privada.

Por aquel entonces tenía un objetivo claro, llegar a tener la primera consultora canaria que ofreciera soluciones e-Business. A medida que ha ido pasando el tiempo, su consecución se ha convertido en una meta difícil pero posible, y que ha trazado el rumbo hacia donde he dirigido el timón empresarial contra viento y marea. Y es que cinco años dan para mucho: clientes a los que les intentas vender algo que todavía desconocen, familiares que no saben muy bien a qué te dedicas, amigos y compañeros de carrera que te miran con cara rara y sonrisa medio burlona al hablarles de negocios en Internet y e-Business… Ciertamente muchas veces me sentí un ‘bicho raro’, pero intenté que la llama de la ilusión emprendedora no se extinguiese en mi interior.

Muchos de los fundadores de empresas con los que me he topado en mi andadura profesional, han dejado sus proyectos en el baúl de los recuerdos, aunque otros, los menos, han seguido adelante a pesar del duro transcurrir diario de una organización en la que descubres demasiado pronto cómo se ve empañado tu entusiasmo ante el desfile interminable de impuestos, pagos a la Seguridad Ssocial, cobros, presupuestos, e intereses a los que hay que hacer frente, a pesar de la indefensión e inferioridad de condiciones que sufrimos los autónomos.

Actualmente el joven emprendedor tiene muchas más oportunidades; donde antes había uno o dos viveros de empresas en los que era muy dificil entrar, ahora podemos encontrar uno por municipio, facilitándote el paso más difícil a realizar. Además de estos, se han constituido organismos que ofrecen multitud de información y oportunidades para lanzarte como empresario, facilidades que son buenas, muy buenas en algunos casos, pero hasta cierto punto, pues con el paso del tiempo, esa sobreprotección podría volverse en tu contra, además de suponer una limitación, posibilitándose el conformismo, el lucro y la pérdida de espíritu emprendedor, además del desarrollo de empresarios con una especie de muletas, sin las cuales en un futuro podrían no saber andar.

Creo que aquellos que hemos llegado con mayor o menor éxito donde estamos, a pesar de los años trascurridos, contamos con una serie de características comunes entre sí, que nos dotan de unas cualidades indispensables para esta profesión, y que por desgracia cada vez escasean más en nuestra sociedad, como la paciencia, la constancia, el conocimiento, la responsabilidad personal y la capacidad de sacrificio, sin las cuales nunca hubiera sido posible la evolución empresarial en nuestras islas, y que no siempre se encuentran entre los nuevos emprendedores actuales.

Por último y para terminar, creo que el emprendedor que realmente quiere serlo, buscará siempre el camino adecuado para ver su sueño hecho realidad; les aseguro que siempre está ahí ’sólo hace falta el sufiente entusiasmo para encontrarlo’.