Los avances tecnológicos actuales, permiten a los Gobiernos, el diseño, la planificación y la ejecución de políticas basadas en el concepto de Administración electrónica, entendiendo por tal, el uso de tecnologías de la información y las comunicaciones, y particularmente Internet, como una herramienta estratégica para lograr una mejor Administración Pública.
Los ciudadanos necesitan establecer determinadas actividades con las diferentes Administraciones, bien sea para ejercitar un derecho, bien para cumplir con una obligación. Es importante que este obtenga un servicio en el tiempo y la forma correcto, siendo con un alto nivel de calidad también.
La Administración (incluyendo la canaria) ha venido prestando sus servicios online de forma muy departamental e independiente y poco centrado en las necesidades concretas del usuario. Este último, hasta ahora, ha estado perdido entre múltiples actividades iguales prestadas por diferentes organismos, cuando realmente el éxito consistiría en mostrar una versión y visión única de un determinado servicio.
Para que la administración electrónica funcione, la cooperación y colaboración entre los diferentes organismos responsables de un servicio tanto a nivel estatal, autonómico y de entes locales, deberán realizarse a través de marcos comunes de funcionamiento, que asegurarán la interoperabilidad, optimizando el servicio global y evitando la lacra implantada hasta ahora: la duplicidad de recursos. Esto quiere decir que sólo actuando en estrecha coordinación entre departamentos de una misma Administración y estableciendo redes de colaboración para la prestación de servicios en los que intervienen diferentes agentes, crearemos una correcta "Administración electrónica única".
En la evolución de esta última, se debe trabajar tanto en el lado de la oferta, con más servicios electrónicos y telemáticos, como desde el lado de la demanda, garantizando la accesibilidad y por supuesto, evitando la exclusión social, incluyendo para paliar esto último, medidas para facilitar el acceso de todos los estratos de la población a esos servicios públicos electrónicos.
Para llegar a una correcta Administración electrónica, se necesita una reorganización profunda y una mejora de los procesos internos dentro del sistema actual, así como un cambio cultural de los empleados públicos, siendo fundamentales los planes formativos destinados al uso de las tecnologías de la información y las comunicaciones en su trabajo.