Tras cinco años de experiencia en la consultoría y desarrollo de proyectos tecnológicos y formación en nuevas tecnologías a sectores heterogéneos de la sociedad canaria, fundamentalmente empresarial y administración, se aprende que Internet es un medio que atrae pero cuesta que se tome en serio. Esto último puede ser debido a múltiples motivos, entre los que destacaría, sobre todo y dentro del tejido empresarial, las malas experiencias debidas a proyectos mal realizados.

Es motivo de consejo para el empresario, el que si decide lanzarse a Internet, que lo haga totalmente convencido de que este hecho lleva una implicación por su parte y que debe formarse e informarse antes de hacerlo para saber cuál de las opciones que se le presentan es la mejor y la más adecuada.

Lo anterior se nos muestra como evidente si realizamos una comparación entre un servicio y un producto físico y lo utilizamos como ejemplo para demostrar la poca importancia que le asignamos al primero con respecto al segundo.

Figuremos cualquier persona a la hora de comprarse un coche. Normalmente y en el mayor número de casos, no se lanza directamente a la compra, sino que se informa, ya sea acudiendo a las diferentes casas o marcas, recopila información por otros medios, pregunta a amigos y compañeros de la buena calidad del producto, del servicio técnico, y un largo etcétera. Ahora imaginemos esta misma situación frente a un servicio, uno que casi siempre es optativo pero con el que sabes que se pueden obtener tanto ahorro de tiempo como de dinero y un incremento en la buena imagen de marca de tu empresa y en la comunicación con clientes. Si tenemos todo esto en cuenta, nos preguntamos por qué no ocurre esto con la contratación de un servicio, y más concretamente uno como la Consultoría en Internet que va a llevar a nuestra empresa a explotar mercados y tocar clientes a los que posiblemente nunca hubiésemos podido llegar de otra manera.

Personalmente mi opinión es que por muy brillante y bonito que sea el choche, nunca nos lo hubiésemos comprado, si supiéramos que le faltan piezas, que no está homologado, que no ofrece ninguna garantía y lo peor de todo, que no nos va a llevar a donde queremos ir; ¿por qué hacerlo con un servicio?, ¿por qué hacerlo con Internet?.