Hoy leyendo "El País" me he topado con un artículo en el que se relataba como un joven quinceañero de EE.UU había encontrado a su padre (que tiempo atrás había facilitado su semen de forma anónima a su madre), gracias a Internet.

El tema es que con los pocos datos de los que disponía su madre, fecha y lugar de nacimiento del donante y la carrera cursada, el muchacho empezó a realizar indagaciones, solicitando previo pago de aproximadamente 245 Euros y envío de una muestra de su saliva a la firma FamilytreeDNA.com (entidad que se encarga de buscar personas que están emparentadas y que cuya principal motivación es que desean ampliar su árbol genealógico y conocer a parientes lejanos), que le pusieran en contacto con otras personas con su mismo cromosoma Y. Nueve meses después FamilyTreeDNA le proporcionó datos de dos personas (previa autorización de las mismas) que tenían su mismo cromosoma y las cuales tenían apellidos muy semejantes, lo que probablemente también podrían estar relacionados con los antecesores de su padre. Esto le podía haber dado la pista del apellido del mismo. Decidió combinarlos con los datos que le había proporcionado su madre y posteriormente recurrir a Omnitrace.com, donde finalmente consiguió su objetivo.
Internet no tiene límites…aunque hablaremos del derecho a la privacidad más adelante.